En esta edición el Festival Internacional por la Diversidad Sexual hace una exploración de aquellos actos subversivos y espacios festivos que apuestan a un cuestionamiento ante los procesos políticos, sociales e históricos que hemos vivido en las últimas décadas, preguntándonos:
¿Qué sigue?
Desde el baile de los 41, pasando por Stonewall en New York o hasta las míticas noches del Bar el 9 en la Ciudad de México, la vida nocturna y festiva son parte fundamental de los territorios apropiados por quienes abrazaron la oscuridad de la noche donde encontraron la libertad de transformarse con cuero, labial, tacones o pelucas, sin sentirse oprimidas por el señalamiento social.
Pero también de aquellos que fueron seducidos por la posibilidad de experimentar la saciedad de sus deseos en antros, bares, lugares de encuentro, vapores, baños públicos o cuartos oscuros. La noche y la fiesta han sido dos fieles acompañantes en la lucha por los derechos del movimiento LGBTTTI en todo el mundo y por supuesto en cada rincón del país, con sus muy singulares particularidades, convirtiendo estos espacios en geografías de resistencia cuando las razzias, la persecución y el desdén social imperaban en un orden moral intimidatorio ante la diferencia y la diversidad del deseo.

En conmemoración de los cuarenta y un años de la primera salida pública de un contingente de homosexuales a las calles de la Ciudad de México y los cincuenta años de los sucesos de Stonewall, que dieran origen al Movimiento de Liberación Gay, el FIDS hace una revisión de los espacios de sociabilización, fiesta y encuentro sexual identificándolos como espacios de resistencia y creación para las poblaciones sexo diversas.

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